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Rey de Gloria (LSM) Michelle Pfingston

20 oct

Capilla Calvario Horizonte en Ensenada BC Mexico
Tiempo de alabanza para personas con Discapacidad auditiva

Ministerio Sordo
Pastor: Carlos Suarez
Director alabanza: Josue Michel
Interprete LSM: MIchelle Pfingston
Camara y editor: Jose Michel

Tiempo de alabanza para personas con Discapacidad auditiva

20 oct

Recién encontré este video en Youtube por un mensaje en facebook de un amigo ;)

Capilla Calvario Horizonte en Ensenada BC Mexico
Tiempo de alabanza para personas con Discapacidad auditiva

Ministerio Sordo
Pastor: Carlos Suarez
Director alabanza: Josue Michel
Interprete LSM: Elvia Gaxiola Heredia
Camara y editor: Jose Michel

http://www.sordomudoyciego.blogspot.com
http://www.cchorizonte.org

“Dios, ¿esto está bien?”

31 mar

REPORTAJE: El escándalo de los abusos

“Dios, ¿esto está bien?”

Las víctimas del padre Murphy: niños sordos indefensos ante las agresiones

YOLANDA MONGE - Washington – 26/03/2010

Unas veces sucedía durante la confesión. Otras en medio de la noche, en los dormitorios. El padre Murphy llegaba, les masturbaba y se marchaba. Con 13 años, Arthur Budzinski se escondía bajo su cama llorando, temeroso del siguiente asalto e incapaz de pedir ayuda. El infierno de abusos sexuales en el que vivía a manos del cura al que su familia confió su educación no podía relatárselo a sus padres, que desconocían el lenguaje de signos. Budzinski era sordo e incapaz de hablar. Años después de los abusos sexuales que marcaron su vida para siempre, Budzinski, hoy pasados los 60, pudo relatar las vejaciones a las que fue sometido. Lo hizo con las manos, con el lenguaje que le enseñó su verdugo.

Un nuevo caso de pederastia sacude a la Iglesia de Roma, quien echó tierra sobre cerca de un cuarto de siglo de acosos. Más de 200 niños sordos fueron sometidos a abusos entre 1950 y 1974 por el padre Lawrence Murphy , quien impartía clases en la renombrada escuela para discapacitados auditivos de Saint John, en Milwaukee (Wisconsin) -colegio que cerró sus puertas en 1983 por razones económicas-. Ayer, el diario The New York Timesllevaba a su primera página el caso y aseguraba que el Vaticano no castigó al cura acusado de abusar de los menores -a pesar de tener conocimiento de los hechos- “porque estaba muy enfermo”.

Los hechos eran así un día cualquiera. “Me encontraba en la cancha jugando al baloncesto y los chicos venían y me decían: ‘El padre Murphy quiere verte”, explicó James Smith, cuando ya de adulto pudo enfrentar sus demonios. “Intentaba no ir, escaparme, pero finalmente el padre me arrastraba a su oficina y abusaba de mí”, contó Smith. “Una vez más”, puntualizó. “Nunca se lo dije a nadie”, declaró una de las muchas víctimas de Murphy. “Pensé que estaba solo”. No le faltaba razón.

Porque no sólo las autoridades vaticanas fracasaron a la hora de hacer justicia. En el caso de pederastia de la Iglesia de Milwaukee que ahora salpica al Vaticano también la justicia ordinaria ignoró por completo las denuncias de las víctimas durante demasiado tiempo. Tres sucesivos arzobispos de Wisconsin supieron que el padre Murphy abusaba de los niños de Saint John, pero nunca lo reportaron a las autoridades civiles, según el Times, que ha obtenido todos los documentos para escribir su artículo de los abogados Jeff Anderson y Mike Finnegan, letrados de cinco de las víctimas del sacerdote católico que han demandado a la Archidiócesis de Milwaukee. Ni la policía, ni la fiscalía. Nadie. Nadie, hizo nada.

La ronda nocturna del sacerdote a veces incluía el abuso de más de un niño en sus camas. “Casi nunca decía nada”, relató Steve Geier, sobre quien los abusos comenzaron cuando tenía siete años. A veces, cuando otros pequeños veían cómo el reverendo abusaba de sus compañeros, se tapaban la cabeza con las mantas, se abrazaban y sollozaban juntos. “Murphy era muy fuerte y poderoso”, recordó Geier para el periódico local Milwaukee Journal Sentinel en el año 2006. “No podías escapar. Era como estar en una prisión”, declaró en la entrevista. “Me sentía muy confundido, el padre Murphy me manoseaba y yo preguntaba: ‘Dios, ¿esto está bien?”.

El padre Murphy nunca fue castigado. Arrepentido de sus pecados -admitió haber abusado de al menos 30 chicos, según una trabajadora social que le dio apoyo psicológico-, fue trasladado discretamente en 1974 a una diócesis al norte del Estado. Allí pasó sus últimos 24 años de vida. Rodeado de niños en las parroquias, en los colegios y en un centro de detención juvenil donde predicaba.

Murphy murió en 1998 a los 72 años y fue enterrado con su hábito de cura. Su familia desoyó las instrucciones del arzobispado de Milwaukee de que su funeral fuera pequeño y que el féretro se mantuviera cerrado. Cuanto menos se hablara del caso, mejor. Para muchos, el padre Murphy era casi un santo. Un hombre dotado para entender a los sordos, comunicarse con ellos a través de su particular lenguaje y con grandes dotes para recaudar fondos para su causa. Sólo los abusados sabían lo que sucedía cuando el reverendo de cara redonda los hacía llamar a su despacho; o los toqueteaba en su coche; o en la casa de campo de su madre. Existe una fotografía de 1960 de 11 chicos ataviados con sus uniformes de baloncesto. En el margen izquierdo de la instantánea, el padre Murphy, vestido con su sotana, sostiene la pelota junto a sus muchachos. Al menos cinco de esos jóvenes han admitido que fueron abusados por su confesor y preceptor. Al menos.

Ordenación. En mayo de 1950, Lawrence C. Murphy es ordenado sacerdote. Su primer destino es el de capellán en la escuela St. John para niños sordos. Las quejas de los alumnos empiezan a llegar a la dirección.

Ascenso. El 1 de enero de 1963, el cura es ascendido a director del colegio.

Quejas públicas. El caso de los abusos se hace público por primera vez en 1974. Un grupo de antiguos alumnos pega carteles en la catedral de Milwaukee con la leyenda de Se busca.

Traslado. El 12 de septiembre de 1974 el sacerdote se traslada a vivir con su familia. El motivo oficial es “baja por enfermedad”. Nunca volvió al colegio de sordos.

Investigación. El 12 de diciembre de 1993, una experta en desórdenes de conducta contratada por la archidiócesis de Milwaukee estudia la personalidad de Murphy.

Denuncia. Cuatro días después, la experta escribe al obispo de Milwaukee diciéndole que Murphy ha admitido abusos a 19 chicos del colegio de sordos.

Notificación a Ratzinger. El 17 de julio de 1996, el arzobispo de Milwaukee informa a la Congregación para la Doctrina de la Fe (dirigida por Ratzinger), de que hay dos casos de sacerdotes en su diócesis que deberían ser juzgados. Siguen varias notificaciones, hasta que el 9 de abril de 1997 se informa directamente a la oficina personal de Ratzinger. Este no hace nada.

Fallecimiento. El 21 de agosto de 1998 muere Murphy.

Tiene Iglesia Católica sólo 13 sacerdotes sordos en el mundo

18 nov

Ciudad del Vaticano.- La Iglesia Católica cuenta sólo con 13 sacerdotes sordos en el mundo pese a tener aproximadamente un millón 300 mil fieles con esa discapacidad, revelaron hoy fuentes oficiales del Vaticano.

El presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, Zygmunt Zimowski, reveló este martes que 278 millones de personas en el planeta sufren de algún déficit auditivo que afecta su vida cotidiana, de ellos 59 millones padecen sordera total.

Durante la presentación del congreso internacional “íAbrete! La persona sorda en la vida de la Iglesia”, apuntó que uno de cada mil niños nacidos en países desarrollados cuenta con un problema de audición, mientras la cifra se duplica en naciones pobres.

El subsecretario de ese pontificio consejo, Jean-Marie Mpendawatu, señaló que para atender toda esa población discapacitada acústica la Iglesia sólo cuenta con 13 sacerdotes sordos, aunque las religiosas y los religiosos en esa situación son muchos.

Según datos oficiales, la mayoría de los presbíteros no oyentes, ocho en total, se encuentran en Estados Unidos, país donde existe el único seminario para este tipo de personas, situado en California. Dos más residen en Reino Unido, uno en Brasil, uno en Congo y uno en Corea.

“En este caso se trata más bien de un problema de vocación, aunque sean muchos los católicos con esta discapacidad no muchos escuchan el llamado de Dios”, aclaró Zimowski.

“Antes, es cierto, existía un impedimento para otorgar el orden sagrado a estas personas, pero después del Concilio Vaticano II (1965) este obstáculo ya no existe”, agregó.

El sacerdote de la congregación “Pequeña misión para sordomudos”, Saverio Castiglione, dijo en tanto que los hombres con problemas de audición tienen grandes dificultades para seguir la carrera eclesiástica por la exigencia de las materias universitarias.

“Se trata de un recorrido cansado y económicamente muy dificultoso porque para los cursos se requiere de un tutor que muchas veces el Estado no reconoce ni paga, muchas veces aunque se quiera no se puede”, estableció.

Indicó al pensamiento abstracto, la mayoría de las veces ligado al lenguaje, como otro de los obstáculos en la formación de los ministros de culto sordos.

“No es que no se puede, simplemente que existen para ellos mayores dificultades”, apuntó.

El congreso internacional convocado por El Vaticano sobre el tema de la sordera en la Iglesia católica se llevará a cabo entre los próximos días 19 y 21 y participarán unas 500 personas provenientes de 67 países, entre ellas 89 no oyentes.

Entre los ponentes destacan especialistas de Estados Unidos, Italia, Reino Unido, Irlanda, España, Bélgica, Malasia, Alemania, Indonesia, Polonia, Filipinas, Australia y México.

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